Escultura pública
Desde la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Puerto del Rosario, detentada en las últimas legislaturas por el pintor Antonio Alonso-Patallo Valerón, se ha promovido la dotación de la ciudad con un parque escultórico de cierta ambición. Merced a una política de mecenazgo que ha conseguido implicar a ciertas empresas en la financiacion de la escultura pública y, sobre todo, de la convocatoria anual -desde 2001- del Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario, la capital majorera cuenta hoy con un catálogo de escultura pública envidiable, en el que, por desgracia, no faltan tampoco concesiones al figurativismo más rancio, al localismo o a un didactismo mal entendido. No obstante, el balance es, para una localidad de tan breve población y de tradición escultórica tan reciente, muy sobresaliente.El Simposio Internacional de Escultura se celebra todos los otoños en la avenida Marítima de Puerto del Rosario. A él concurren artistas de todo el mundo, que desarrollan su trabajo de acuerdo con unas premisas mínimas: cada año se les suministra un material común diferente (piedra de Betancuria, piedra de Montaña Bermeja, mármol blanco, madera de iroko, mármol crema marfil de Alicante, etc.), que han de trabajar a lo largo de entre tres y cuatro semanas en una carpa montada cara al público y cuyos frutos permanecerán en posesión del municipio organizador, que de esta forma va engrosando su parque de esculturas. Con ocasión del simposio tienen lugar también charlas, mesas redondas y coloquios en los que participan artistas y críticos de arte canarios y nacionales. Con los gastos de este encuentro, impulsado desde sus inicios por el concejal Patallo con la colaboración del comisario Leo García Enguita, corren el Ayuntamiento de Puerto del Rosario y el Cabildo de Fuerteventura al cincuenta por ciento; el presupuesto en su quinta edición (2005) ha sido de 120.000 euros.
Por Puerto del Rosario han pasado en diferentes ediciones escultores de la categoría de Manolo Paz, Alberto Bañuelos-Fournier, Francisco Curbelo, Koldo Jáuregui, Amancio González, Teresa Esteban Gómez, el finlandés Matti Nurminen, el alemán Johannes Hillebrand, los israelíes Varda Ghivoly e Ilan Gelber, la italiana Emanuela Camacci, la polaca Halinka Jakubowska, el brasileño Alfi Vivern, los cubanos Tomás Núñez y Carlos Eloy Perera, el sudafricano Max Cantrell, el turco Ercan Yilmaz o los franceses Nicolae y Pierre Fleissig. En la convocatoria más reciente se han dado cita Juan Miguel Cubas y Juan Carlos Cabello (España), Kenji Takahasi y Ogata Yoshin (Japón), Goran Cpajak (Yugoslavia), Maxim Dumitras (Rumanía), Nicolae Fleissig (Francia), Carlos Monje (México), Jorge Romeo (Argentina), Hans J. Müller (Alemania) y Ziyatin Nuriev (Turquía). Si en primeras ediciones los artistas acudían en virtud de vínculos más o menos personales, en la actualidad se presentan tantas solicitudes que el proceso de selección garantiza ciertos estándares de calidad.

[De izquierda a derecha, Alberto Bañuelos-Fournier, Manolo Paz y Nicolae Fleissig trabajando en la explanada de la Avenida Marítima de Puerto del Rosario durante la primera edición del Simposio.]







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